Le divan du monde

Publié le par sab

Et voilà un bref article trouvé en surfant (sans canapé)... j'aime bien l'idée du canapé libre (libérez vos canapés !).. j'aime bien aussi l'idée d'abandonner un livre que j'ai aimé dans un lieu public pour que quelqu'un d'autre le découvre et le partage à son tour.. surfons la vague, donc.



Texte : Maria Eugenia Sidoti

"Durante la guerra en el Cáucaso, una pareja de argentinos que viajaba en moto alrededor del mundo quedaron varados en Georgia. “No pueden salir, estamos en guerra con Rusia”, les informaron en la frontera. Así fue como Lorena Santiago y Julián Maiello imaginaron lo peor: quedarse en un país desconocido, sin nadie a quien recurrir y con un conflicto bélico al acecho no era el mejor escenario para seguir disfrutando de la aventura. Hasta que, de repente, apareció en sus vidas el sillón, cuando un joven georgiano se acercó hasta ellos, les dijo que era integrante de Couch Surfing –cuya traducción es “surfeando el sillón”– y que les podía prestar un lugar donde dormir esa y las noches que quisieran, sin cobrarles un centavo. Y así sucedió durante semanas: los argentinos convivieron con el georgiano y compartieron anécdotas, vivencias, visiones de la vida y un sillón en donde descansar tranquilos, mientras los sobrevolaban aviones militares. Al terminar la guerra, los motoqueros siguieron el viaje, y el sofá quedó libre para nuevos viajeros.

“Un sillón para mejorar el mundo” es la consigna de esta comunidad que ya suma cerca de 800 mil personas dispuestas a ofrecer o recibir hospedaje en la casa de desconocidos. Así lo explican sus creadores: “Buscamos conectar personas y lugares a nivel internacional, crear intercambios educativos, potenciar la tolerancia y facilitar el entendimiento cultural. Nos esforzamos para hacer del mundo un mejor lugar, y creemos que surfear los sofás es una vía de conseguirlo. No trata sobre muebles y no es solamente una forma de encontrar hospedaje gratis alrededor del mundo; sino de participar en crear un mundo mejor abriendo nuestras casas, nuestros corazones y nuestras vidas”, indica el sitio de Internet Couchsurfing.com, una comunidad del tipo 2.0 donde las personas interactúan. La condición para formar parte es ser mayor de 18 años y llenar minuciosamente un perfil de usuario con todo aquello que se quiera transmitir. El sitio, luego, chequea la identidad de los inscriptos, y las referencias de los propios usuarios garantizan una utilización más segura.

La cuestión es hospedar (o recibir hospedaje) sin cobrar ni pagar por la estadía, y pasarla bien. Ni siquiera quien se hospeda con un couch surfer tiene obligación de devolver el favor. Sólo se debe respetar la premisa básica de no molestar a los demás, ni de recurrir a la experiencia sólo para hacer un viaje “de arriba”. “Enseguida te das cuenta quién se quiere aprovechar. Los que buscan sólo un alojamiento gratuito no entendieron cuál es el espíritu –dice enseguida Ezequiel Kampel (32), abogado, empresario y uno de los embajadores argentinos de la organización–. Yo llevo albergadas a unas cien personas y conocí más de 20 países gracias al sistema. Pero no es para cualquiera: el leitmotiv debe ser viajar, conocer gente, vivir una experiencia distinta y abrir la cabeza. Es un tema de gente solidaria y se trata de ofrecer sin pedir nada a cambio. No hay obligaciones, sólo deseos de ayudar de una manera diferente. Se puede ofrecer cualquier cosa: un sillón, una cama, una hamaca paraguaya, un colchón o una habitación espléndida. Pero si una persona cobra por albergar a otra es excluida instantáneamente de la comunidad”, cuenta Ezequiel abriendo las puertas de su departamento ubicado estratégicamente para extranjeros por su proximidad con la zona céntrica de Buenos Aires. Su compañera de sillón es, esta vez, Sarah Holswade (25), una guest proveniente de Kansas, Estados Unidos, a quien ya le preparó el desayuno.

“Para mí significa que puedo tener confianza en personas que no conozco. Antes no creía en nadie y ahora sé que en el cualquier parte del mundo alguien me puede abrir su casa, prestarme un sillón para dormir y al mismo tiempo darme a conocer su cultura, sus costumbres y su idea sobre la vida. Los vínculos que se crean a través de esa solidaridad ya son, de por sí, una mejora del mundo”, opina Menelaos Prokos (27), otro de los embajadores argentinos aunque su nacionalidad es, en realidad, griega. Ciudadano del mundo por adopción (también vivió varios años en Inglaterra) y residente en Argentina desde hace dos, asegura estar encantado con el país: “Hace tres años estaba viajando por Europa y un chico me contó cómo era el tema. Al tiempo, quería venir a la Argentina para visitar a una amiga que vivía en Santiago del Estero, y que había conocido durante otro viaje. Ya tenía los pasajes comprados y llegada la fecha me mandó un mail en el que decía que había pasado algo y no podía darme asilo. Busqué opciones: ir a Brasil, cambiar la fecha del pasaje… Entonces me acordé del sitio y me dije que era la gran oportunidad para ver cómo funcionaba. Así que mandé algunos mensajes y finalmente me quedé en la casa de una chica durante dos semanas y tuve una visión de la ciudad que de otro modo jamás hubiera tenido, porque no hice las típicas visitas de extranjero. Me enamoré de la Argentina gracias a los couch surfers que me prestaron sus ojos para verla, y decidí quedarme a vivir”, explica quien actualmente trabaja en una empresa como traductor de inglés y griego. Y agrega: “Lo máximo que me quedé en una casa fue un mes y medio y lo mínimo que albergué a alguien fueron unas horas; una chica que tenía que esperar combinación de vuelos y no quería quedarse sola en el aeropuerto”. Menelaos vive en la zona de Once junto a Ana, que es polaca, y Paco, español. Los tres son miembros de la comunidad y hace unos meses hospedaron en su casa a doce personas al mismo tiempo.

Un sillón en el mundo. Coach Surfing es una ONG sin fines de lucro que se mantiene con donaciones y el trabajo de voluntarios, quienes se ocupan de chequear la identidad de los miembros, actualizar la página y favorecer una sana convivencia cibernética y cara a cara. La organización se nutre de embajadores, que son los encargados de mantener una comunicación fluida entre los miembros regionales y promueven actividades entre hosts y guests afuera del sillón: salen a comer y divertirse en grupos que, muchas veces, suman más de doscientos. Si bien la mayoría de los couch surfers tiene entre 18 y 29 años, también utilizan este método de viajar personas de más de 70, e incluso parejas, grupos de amigos y familias. Argentina tiene más de 7 mil perfiles registrados, de los cuales el 40% son mujeres y el 70% habla inglés. En Buenos Aires hay 3.150 sillones disponibles actualmente, pero el número crece de a 100 por semana. Sin embargo, no es la única comunidad de este tipo: Be Welcome, Hospitality Club y Global Freeloaders tienen un funcionamiento similar, aunque la idea original fue de Servas, una ONG que en los años ’70 instaló la idea de promover la paz a través de contactos personales, primero por correo postal y luego a través de viajes con hospedaje incluido.

“Siendo mujer, a veces me preocupa el tema de la seguridad, pero siempre me ocupo de ver las referencias de la persona que me hospedará y nunca tuve malas experiencias. Hasta hubo quienes me dieron la llave de su casa mientras estaban de viaje”, cuenta Sarah, australiana y actual guest de Menelaos, que conoció toda Europa gracias al couch surfing. Para Sacha Pereyra (22), una argentina que está terminando su maestría en política económica internacional, convertirse en miembro de la comunidad cambió para siempre su manera de viajar: “Ya no pienso en la posibilidad de ir a un hotel o a un hostel, porque no me interesa ser una simple turista. Si venís a mi casa, yo te llevo a todos los lugares que conozco para que tengas una experiencia bien argentina. Te puedo decir qué comprar y dónde; qué conocer. Hasta ahora acepté a todas las personas que me pidieron sillón, pero primero veo su perfil y después voy a las referencias para comprobar que esa p ersona existe. ¿Quién sabe si algún día puede venir un loco? Por eso prefiero ir a lo seguro y leer mucho de la persona antes de abrir mi casa –observa Sacha, que utiliza el sitio desde el año pasado–. No tengo preferencia entre hombres y mujeres si me contactan de forma amable. Lo único que espero es que la gente busque quedarse en mi casa porque crean que existe afinidad, no sólo para alojarse gratis. Hospedé hasta tres personas al mismo tiempo e incluso a una pareja alemana le dejé la llave porque me estaba yendo de viaje. Cuando volví todo estaba como lo había dejado, hay mucho respeto. Y yo que no cocino, soy feliz cada vez que viene alguien porque enseguida le pido que haga su comida típica. Eso sí: aunque hablo inglés y estoy estudiando francés, también espero poder aprender alemán para ser cada día una mejor host”, dice mientras posa para las fotos sentada junto a Karla González (22), su guest venezolana y flamante couch surfer, quien se acomoda sobre el futón con su laptop a cuestas.

En el perfil de Paulina Gómez (26), una atareada abogada que hospeda gente sólo durante los fines de semana debido a lo demandante de su trabajo, consta un dato muy particular: da alojamiento junto a su familia, compuesta por padre y madre y dos hermanos menores, con quienes vive. “Empezamos recibiendo a un chico brasileño la Navidad pasada y nos divertimos muchísimo. Haber tenido una primera buena experiencia fue genial, porque a mi familia ahora le encanta recibir gente”, cuenta Paulina y agrega: “Como todavía no tengo mi propio lugar, soy selectiva a la hora de elegir guest porque también tiene que congeniar con mi familia. Nunca tuvimos problemas, al contrario: cada vez que viene alguien, todos compartimos tiempo juntos. En general, son convivencias full time, aunque eso depende porque también hay gente muy independiente que se arma sus propias actividades. Es muy fuerte porque descubrís desde la convivencia con alguien antes desconocido. ¡Y cuando se va es terrible! Hay gente que se fue hace mucho y a la que todavía extraño. Con todos me sigo comunicando, sean del país que sean”, reconoce quien ahora le presta sillón a Amy Scott (34), norteamericana y fanática de los viajes, como todos los demás. Por eso, surfeando cada sillón, aparece una anécdota. Y todos coinciden en que es una experiencia distinta, sorprendente a cada momento. La única condición es tener la cabeza abierta. Después, sólo esperar al viajero o programar un viaje para dar la vuelta al mundo en un cómodo y amigable sofá, ya sea propio o ajeno."


Allez, je vous offre gratos la traduc en français..:


Pendant la guerre dans le Caucase, un couple d'Argentins qui voyageait en moto autour du monde est resté bloqué en Géorgie. "Vous ne pouvez pas sortir, nous sommes en guerre avec la Russie" leur a-t-on dit à la frontière. C'est ainsi que Lorena Santiago et Julián Maiello ont imaginé le pire : rester dans un pays inconnu, sans personne à qui faire appel et au bord d'un conflit armé, n'était pas le meilleur scénario pour continuer à profiter de l'aventure. Jusqu'à ce que, soudain, le canapé apparaisse dans leurs vies, quand un jeune géorgien est venu vers eux, leur a dit qu'il était membre de  Couch Surfing –dont la traduction est "surfant en canapé"– et qu'il pouvait leur prêter un endroit où dormir cette nuit-là et toutes celles qu'ils voudraient, sans rien payer. Et c'est ce qui s'est passé pendant plusieurs semaines : les Argentins ont cohabité avec le Géorgien et partagé anecdotes,  expériences de vie, visions de la vie et un canapé où se reposer tranquilles, pendant que les avions militaires les survolaient.  A la fin de la guerre, les motards ont poursuivi leur voyage, et le canapé est resté libre pour de nouveaux voyageurs.

“Un canapé pour faire un monde meilleur" est la consigne de cette communauté qui compte déjà près de 800 mille personnes disposées à offrir ou recevoir l'hospitalité chez des inconnus. Ses créateurs l'expliquent ainsi : “Nous cherchons à connecter des personnes et des lieux au niveau international, créer des échanges éducatifs, augmenter la tolérance et faciliter la compréhension culturelle. Nous nous efforçons pour faire du monde un endroit meilleur, et nous croyons que "surfer les canapés" est un moyen d'y arriver.  On ne parle pas de meubles, et ça n'est pas seulement une façon de trouver un hébergement gratuit autour du monde; il s'agit de participer à la création d'un monde meilleur en ouvrant nos maisons, nos coeurs et nos vies”, indique le site web Couchsurfing.com, une communauté du type 2.0 où les personnes interagissent.  La condition pour en faire partie  est d'être majeur et de remplir minutieusement un profil d'utilisateur avec tout se ce que vous souhaitez transmettre. Le site, ensuite, vérifie les identités des inscrits, et les références des usagers garantissent une utilisation plus sûre. 

L'idée est d'héberger (ou d'être hébergé) sans payer ni faire payer le séjour, et passer un bon moment. Celui qui est hébergé n'a même pas l'obligation de retourner la pareille.  Il faut simplement respecter le principe de base qui est de ne pas déranger les autres, ni d'avoir recours à l'expérience uniquement pour un voyage  “de arriba”. “Tu te rends tout de suite compte de celui qui veut en profiter. Ceux qui cherchent juste un hébergement gratuit  n'ont pas compris quel était l'esprit -dit tout de suite Ezequiel Kampel (32), avocat, patron et l'un des ambassadeurs argentins de l'organisation-. J'ai déjà hébergé une centaine de personnes et connu plus de 20 pays grâce à ce système. Mais ça n'est pas pour tout le monde : le leitmotiv doit être de voyager, connaître des gens, vivre une expérience différente et ouvrir son esprit. On parle de personnes solidaires et il s'agit d'offrir sans rien demander en retour. Il n'y a pas d'obligations, juste le désir d'aider d'une manière différente. On peut offrir n'importe quoi : un canapé, un lit, un hamac paraguayen, un matelas o une chambre splendide. Mais si la personne fait payer pour en héberger une autre elle est instantanément exclue de la communauté”, raconte Ezequiel en ouvrant la porte de son appartement situé stratégiquement pour les étrangers à proximité du centre-ville de Buenos Aires. Sa compagne de canapé est, cette fois, Sarah Holswade (25), une invitée provenant du Kansas, Etats-Unis, à qui il a déjà préparé le petit-déjeûner. 

"Pour moi ça veut dire que je peux avoir confiance en des gens que je ne connais pas. Avant je ne croyais personne et maintenant je sais que n'importe où dans le monde quelqu'un peut m'ouvrir sa maison, me prêter son canapé pour dormir et en même temps me donner le meilleur de sa culture, ses coutumes et son idée sur la vie. Les liens qui se créent au travers de cette solidarité, en eux-mêmes, font déjà un monde meilleur" pense  Menelaos Prokos (27), un autre des ambassadeurs argentins bien que sa nationalité soit, en réalité, grecque. Citoyen du monde par adoption (il a aussi vécu en Angleterre) et résident en Argentine depuis 2 ans, il assure être sous le charme du pays : "Il y a 3 ans je voyageais à travers l'Europe et un garçon m'a expliqué le système. A cette époque, je voulais venir en Argentine pour visiter une amie qui vivait à Santiago del Estero, et que j'avais connue pendant un autre voyage. J'avais déjà acheté les billets et  arrivée la date elle m'a envoyé un mail disant qu'il s'était passé quelque chose et qu'elle ne pouvait pas m'héberger. J'ai cherché des options : aller au Brésil, changer la date du billet....  Je me suis alors souvenu du site et je me suis dit que c'était la grande opportunité pour voir comme ça fonctionnait. J'ai donc envoyé quelques messages et finalement je suis resté chez une fille pendant 2 semaines et j'ai eu une vision de la ville  que je n'aurais pas eue autrement, parce que je n'ai pas fait les visites typiques de touriste.  Je suis tombé amoureux de l'Argentine grâce aux  couch surfers qui m'ont prêté leurs yeux pour la voir, et j'ai décidé de rester y vivre”, explique celui qui actuellement travaille dans une entreprise comme traducteur d'anglais et de grec. Et il ajoute: "Le maximum que je suis resté chez quelqu'un a été un mois et demi et le minimum que j'ai hébergé quelqu'un a été quelques heures : une fille qui devait attendre entre 2 vols et qui ne voulait pas rester toute seule à l'aéroport ”. Menelaos vit dans la zone de Once avec Ana, qui est Polonaise, et Paco, Espagnol. Les trois sont membres de la commuanuté et il y a quelques mois ils ont hébergé chez eux 12 personnes en même temps. 

Un canapé dans le monde. Coach Surfing est une ONG à but non lucratif qui subsiste grâce aux dons et au travail de bénévoles, qui s'occupent de vérifier l'identité des membres, actualiser la page et favoriser une saine cohabitation cybernétique et face à face. L'organisation se nourrit d'ambassadeurs, qui sont chargés de maintenir une communication fluide entre les membres régionaux et promeuvent des activités entre hôtes et invités hors du canapé : ils sortent dîner ou se divertir en groupes qui, souvent, atteignent plus de 200 personnes. Si la majorité des couch surfers a entre 18 et 29 ans, tdes personnes de plus de 70 ans utilisent aussi cette façon de voyager, et même des couples, des groupes de d'amis et des familles.  L'Argentine a plus de 7.000 profils enregistrés, desquels 40% sont des femmes et 70% parlent anglais.  A Buenos Aires il y a 3.150 canapés disponibles actuellement, mais le nombre augmente de 100 chaque semaine. Cependant, ce n'est pas la seule communauté de ce type :  Be Welcome, Hospitality Club et Global Freeloaders ont un fonctionnement semblable, bien que l'idée originale soit de Servas, une ONG qui dansl es années ’70 a installé l'idée de promouvoir la paix au travers de contacts personnels, d'abord par courrier postal et ensuite au travers de voyages avec hébergement inclus.
“Etant une femme, parfois le thème de la sécurité me préoccupe, mais je m'occupe toujours de voir les références de la personne qui m'hébergera et je n'ai jamais eu de mauvaises expériences. Il y a même des gens qui m'ont laissé les clés de leur maison pendant qu'ils étaient en voyage”, raconte Sarah, Australianne y actuelle invitée de Menelaos, qui a connu toute l'Europe grâce au couch surfing. Pour Sacha Pereyra (22), une Argentine qui termine sa maîtrise en politique économique internationale, devenir membre de la communauté a changé pour toujours sa manière de voyager :  “Je ne pense plus à la possibilité d'aller à l'hôtel ou à l'hostel, parce que ça ne m'intéresse pas d'être une simple touriste. Si tu viens chez moi, je t'emmène dans tous les endroits que je connais pour que tu aies une expérience bien argentine. Je peux te dire quoi acheter et où; que connaître. Jusqu'à présent j'ai accepté toutes les personnes qui m'ont demandé mon canapé, mais d'abord je regarde leur profil et ensuite les références pour vérifier que cette personne existe. Qui sait si un jour peut venir un fou ? Pour ça je préfère être sûre et lire beaucoup sur la personne avant d'ouvrir ma maison -observe Sacha, qui utilise le site depuis l'an dernier –. Je n'ai pas de préférences entre hommes et femmes s'ils me contactent de façon aimable. La seule chose que j'espère c'est que les gens cherchent à venir chez moi parce qu'ils croient qu'il existe une affinité, pas seulement pour se loger gratis. J'ai hébergé jusqu'à 3 personnes en même temps et j'ai même laissé ma clé à un couple allemand parce que j'étais en voyage. Quand je suis revenue tout était comme je l'avais laissé, il y a beaucoup de respect. Et moi qui ne cuisine pas, je suis heureuse chaque fois que vient quelqu'un parce que tout de suite je lui demande de préparer un plat typique. Ça oui,  même si je parle anglais et que j'apprends le français, l'espère aussi pouvoir apprendre l'allemand pour être chaque jour une meilleure hôte", dit-elle tandis qu'elle pose pour les photos assise à côté de Karla González (22), son invitée vénézuelienne et couch surfer, qui s'installe sur le  futón avec son ordinateur portable à côté.

  Dans le profil de Paulina Gómez (26), une avocate qui héberge seulement les week-ends à cause de son travail très prenant, apparaît une information très particulière : elle héberge avec le reste de sa famille, composée de son père et sa mère, et ses deux frères cadets, avec lesquels elle vit. “Nous avons commencé en recevant un garçon brésilien le Noël dernier et on s'est beaucoup amusés. Avoir une première bonne expérience a été génial, parce que ma famille adore recevoir des gens”, raconte Paulina et elle ajoute : “Comme je n'ai pas encore mon chez moi, je suis sélective quand il faut choisir un invité parce qu'il faut aussi plaire à ma famille. On n'a jamais eu de problèmes, au contraire : chaque fois que quelqu'un vient, on partage tous ensemble. En général, c'est de la cohabitation à temps complet, mais ça dépend parce qu'il y a aussi des personnes très ndépendantes qui programment leurs propres activités. C'est très fort parce que tu découvres à partir de la cohabitation avec quelqu'un que tu ne connaissais pas avant.  Et quand il part c'est terrible ! Il y a des gens qui sont partis il y a longtemps et qu me manquent toujours. Je suis en contact avec tous, quel que soit le pays où ils sont”, reconnaît celle qui prête en ce moment son canapé à Amy Scott (34), nord-américaine et fanatique de voyages, comme tous les autres. Pour cela, en surfant chaque canapé, apparaît une  anecdote.  Et tous coïncident pour dire que c'est une expérience différente, surpenante à chque instant. La seule condition est d'avoir l'esprit ouvert. Après, juste attendre le voyageur ou programmer un voyager pour faire le tour du monde sur un canapé commode et amical, que ce soit le vôtre ou non."

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Menelaos 05/12/2008 19:41

Ups.
Ignorame. No habia visto que habias mencionado encontrar el arcticulo mientras surfeando! :) Perdon.

Por razones de copyright, el autor del articulo es Maria Eugenia Sidoti. :)

M.

sab 05/12/2008 20:15


Hola !
gracias por aportar esa informacion.. Enseguida lo pongo en el articulo. Y de paso, aproveché par poner una traduccion en francés..
Quizas voy a viajar en algun tiempo.. espero encontrar un buen sofa !!
Hasta luego, y gracias por pasar por aca!


Menelaos 05/12/2008 19:23

Hola.

Estoy buscando el nombre del autor de este articulo (y dueño de este blog) pero no lo encuentro. Me decis tu nombre porfa?

M.